Te escuche decir, te vi hacer, pero nunca me invitaste a escuchar contigo mucho menos a ser ese ser, me he cansado de sentir lo ajeno, me han fastidiado siempre las esperanzas, no por no saber hacerlo más bien es por no creer en ellas. No quiero pedirte nada, motivos tengo muchos, gente hay de sobra en este puto mundo, sin embargo algo te aseguro llevar el sabor salado en el paladar es más condena en tu corazón que en el inexistente mío.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario